Mi padre…
En algún momento de la vida llegué a pensar en el gusto por escribir como mi padre.
Me encanta cómo escribe.
El escribe con el corazón, pero no con las visceras.
Con él aprendí que no se escribe con coraje. Para escribir y transmitir el mensaje primero hay (había) que meter la cabeza en el congelador y después sentarse a escribir.
Aprendí a conocer y reconocer que hay buenos periodistas, a pesar de que el gremio sea en lo general, corrupto… corrupto… corrupto.
De él aprendí a escribir.
Aprendí a conocer las letras a la par que aprendía a usar una máquina de escribir.
Me encantaba pasar el tiempo en su compañía, sentada en una sillita de madera casi abajo de la que fue la mesa de redacción de una revista de circulación local.
Aún disfruto pasar el tiempo en su compañía, aunque ahora ya no nos sentemos a escribir.
Mayo 12, 2008 a 10:23 am
Precioso…
la verdad es que creo que fuiste un buen alumno,
debe estar orgulloso.
Estoy seguro
Un saludo
Mayo 14, 2008 a 6:41 pm
Debes tener un padre con el corazón hinchado de orgullo… en verdad.
Saludos
Mayo 14, 2008 a 7:44 pm
Que bonito… es rico tener una buena relación con el padre. Del mio aprendí el gusto por el cine y algo de música, porque de otras la heredé de mi madre.
Un abrazo.