Archivo para la Hilvanando categoría

La muerte…

Posteado en Hilvanando, Ideas vagas, Personal, Vida sobre Octubre 1, 2008 por Ale

La muerte es un fenómeno natural inherente de todo ser vivo, inherente a la vida misma.
Creyendo en la eternidad del alma que es lo que da vida al cuerpo, comprendí que la muerte es un escalón más en el proceso de vida.
Pero justamente hoy recostada en mi cama ví  una foto con un cuerpo inherte y sentí miedo. Me sentí pequeñita, minimizada ante lo inevitable, vulnerable.
Sentí lo que nunca había sentido al pensar en ese escalón del proceso de vida.
Sentí temor a lo desconocido y sentí una inmensa angustia al ver pasar en mi memoria imagenes que llevo entrañables en el corazón.
Definitivamente hoy desearía que ese escalón que algún día tendré que pisar, se encuentre todavía muy lejano en el camino de mi vida.
De pronto las sensaciones se agolparon en el centro de mi pecho y lo estrujaron profundamente.
De pronto sentí la angustia del objetivo anhelado y no alcanzado.
Del abrazo olvidado.
De la palabra lanzada como piedra.
El deseo de una sonrisa negada.

Hilvanando en mi mente…

Posteado en Hilvanando, Ideas vagas, Personal, Vida sobre Septiembre 24, 2008 por Ale

A veces pienso que la vida es más sencilla cuando aprendemos a dejar ir aquello a lo que nos aferramos.
Nos aferramos a la gente, a las cosas, a las circunstancias, como el naufrago que se aferra a su salvavidas o a eso trozo de madera en medio del mar.
Nos aferramos al pasado, al dolor, a la tristeza, a la alegría, a los sueños.
Buscamos afuera lo que únicamente se encuentra adentro.
Seguimos pasos que no nos llevan a ningun sitio.
Nos desgastamos inutilmente, sin saber si tendremos un mañana para vivirlo, como sea que se presente.

Algo contigo

Posteado en Hilvanando, Música sobre Septiembre 19, 2008 por Ale

A veces cuando se hilvanan ideas, se están hilvanando sensaciones, sentimientos.

Mar…

Posteado en De esto y de aquello, Hilvanando, Personal, Vida sobre Julio 23, 2008 por Ale

Estoy agotada, tengo más de una hora acostada y ni siquiera me he puesto la pijama.
Los días han sido estresantes, en más de un sentido.
Hoy ni quiera salí a comer… de nuevo. Pero lo peor es que al final del día estoy frente a la computadora, cuando todo el bendito día me la pasé frente a la computadora., excepto por aquellos momentos en los que mi jefecito gritaba mi nombre y yo corría en su auxilio.
Parece ser que hoy es el último día de estrés, mañana baja la marea… Marea, tengo tantas ganas de ir al mar, tengo tantas ganas de caminar por la mañana con los pies descalzos sobre la arena mojada y dejar que las olas que rompen en la orilla mojen mis pies a cada paso.
He viajado sobre el mar pocas veces, recuerdo que la primera vez lo hice arriba de una lancha gracias a la visita que hicimos a la casa de la familia de un amigo de papá, en un lugar entre Tabasco y Veracruz llamado Tonalá.
Tengo recuerdos vagos.
En mi mente las imagenes son de una playa, poca gente… muy poca, algunas lanchas y de pronto una imagen donde me veo arriba de una lancha.
Recuerdo mi sensación de temor que poco a poco se fue diluyendo, como si la brisa marina se la llevara lejos.
Recuerdo que fue la primera vez que escuché hablar de las toninas y también fue la primera vez que las ví nadar cerca de la lancha.
La segunda vez que viajé sobre el mar, fue quizá pocos años después de esa pequeña travesía por el río Tonalá.
Viajabamos al sur de México, a Mérida. La única manera de pasar la isla de Cd. del Carmen era por mar, en pangas. Había que hacer una fila que parecía interminable, esperando que tocara el turno para que el carro en el que uno viajaba se pudiera acomodar en la panga.
Recuerdo que habian dos, una era pequeña y la otra, desde mi perspectiva de niña, me parecía inmensa.
Me daba miedo viajar así.
En esa ocasión la brisa marina no se llevó mi temor.
No tengo ganas de viajar sobre el mar, tengo ganas de viajar y acercarme al mar, no quedarme ahí, solamente viajar y contemplarlo entre ratos.
Caminar en la orilla de la playa, sentarme en la arena y guardar en la quietud de mis ojos sus atardeceres.
Y por supuesto, me encantaría hacerlo contigo…

Mi padre…

Posteado en Hilvanando, Personal, Vida sobre Mayo 9, 2008 por Ale

En algún momento de la vida llegué a pensar en el gusto por escribir como mi padre.
Me encanta cómo escribe.
El escribe con el corazón, pero no con las visceras.
Con él aprendí que no se escribe con coraje. Para escribir y transmitir el mensaje  primero hay (había) que meter la cabeza en el congelador y después sentarse a escribir.
Aprendí a conocer y reconocer que hay buenos periodistas, a pesar de que el gremio sea en lo general, corrupto… corrupto… corrupto.
De él aprendí a escribir.
Aprendí a conocer las letras a la par que aprendía a usar una máquina de escribir.
Me encantaba pasar el tiempo en su compañía, sentada en una sillita de madera casi abajo de la que fue la mesa de redacción de una revista de circulación local.
Aún disfruto pasar el tiempo en su compañía, aunque ahora ya no nos sentemos a escribir.

A la orilla de la chimenea

Posteado en Hilvanando, Música, Poemas sobre Abril 19, 2008 por Ale

Y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu dios, tu asesino…
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.

Divagando en los hilvanes

Posteado en Hilvanando, Ideas vagas, Personal, Vida sobre Abril 17, 2008 por Ale

Extraño mirar el mar azul y completamente calmo, como una especie de augurio del sofocante calor.
Y aunque me gusta mirar todo (debería decir casi) lo que mis ojos perciben cotidianamente, es inevitable ciertos extrañamientos.
Creo que lo extraño porque esa calma penetra hasta el alma.
Hoy ha sido el día de las noticias non gratas.
Hoy es un día de esos en el que me hace falta un abrazo profundo. Recibirlo y darlo.
Hoy tengo ganas de llorar hasta quedarme dormida y despertar mañana liberada de la tristeza pensando que mis deseos pueden hacerse realidad. Pensando que con desear la salud de los que quieres se puede lograr.

Mis gustos (algunos)

Posteado en Hilvanando, Ideas vagas, Personal, Vida sobre Abril 11, 2008 por Ale

Me gusta caminar por Reforma, con calma, disfrutando el entorno.
Me gusta hacerlo así porque puedo observar a las personas que caminan a mi alrededor.
Me gusta la diversidad de esta ciudad.
Me gusta perderle el miedo poco a poco.
Me gusta descubrirme en soledad y disfrutarlo.
Me gusta llegar por las noches a la casa y acostarme en mi cama después de un día agotador de trabajo.
Me gusta saber que tengo un espacio propio.
Me gusta conocer y re-conocer a los que me rodean, en la cotidianeidad.
Me gusta escribir aunque no lo haga maravillosamente.
Me gusta respirar y disfrutarlo.
Me gusta aprender a vivir.

Tears in heaven

Posteado en Hilvanando, Personal sobre Marzo 7, 2008 por Ale

Beyond the door,
there’s peace I’m sure,
and I know there’ll be no more
tears in heaven.

Sencillos deseos

Posteado en Hilvanando, Poemas sobre Marzo 4, 2008 por Ale

Gioconda Belli

Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo
y quisiera besos en la espalda
acurrucos
que me dijeras las más grandes verdades
o las más grandes mentiras
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer màs linda del mundo
que me querés mucho
cosas así,
tan sencillas,
tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero como una gran ola de ternura deshaciéndome,
un ruido de caracol
un cardumen de peces en la boca
algo de eso
frágil y desnudo
como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la
mañana
o simplemente una semilla, un árbol,
un poco de hierba
una caricia que me haga olvidar
el paso del tiempo,
la guerra,
los peligros de la muerte.

Tomado del libro “De la costilla de Eva” (1986)