Mar…
Posteado en De esto y de aquello, Hilvanando, Personal, Vida sobre Julio 23, 2008 por AleEstoy agotada, tengo más de una hora acostada y ni siquiera me he puesto la pijama.
Los días han sido estresantes, en más de un sentido.
Hoy ni quiera salí a comer… de nuevo. Pero lo peor es que al final del día estoy frente a la computadora, cuando todo el bendito día me la pasé frente a la computadora., excepto por aquellos momentos en los que mi jefecito gritaba mi nombre y yo corría en su auxilio.
Parece ser que hoy es el último día de estrés, mañana baja la marea… Marea, tengo tantas ganas de ir al mar, tengo tantas ganas de caminar por la mañana con los pies descalzos sobre la arena mojada y dejar que las olas que rompen en la orilla mojen mis pies a cada paso.
He viajado sobre el mar pocas veces, recuerdo que la primera vez lo hice arriba de una lancha gracias a la visita que hicimos a la casa de la familia de un amigo de papá, en un lugar entre Tabasco y Veracruz llamado Tonalá.
Tengo recuerdos vagos.
En mi mente las imagenes son de una playa, poca gente… muy poca, algunas lanchas y de pronto una imagen donde me veo arriba de una lancha.
Recuerdo mi sensación de temor que poco a poco se fue diluyendo, como si la brisa marina se la llevara lejos.
Recuerdo que fue la primera vez que escuché hablar de las toninas y también fue la primera vez que las ví nadar cerca de la lancha.
La segunda vez que viajé sobre el mar, fue quizá pocos años después de esa pequeña travesía por el río Tonalá.
Viajabamos al sur de México, a Mérida. La única manera de pasar la isla de Cd. del Carmen era por mar, en pangas. Había que hacer una fila que parecía interminable, esperando que tocara el turno para que el carro en el que uno viajaba se pudiera acomodar en la panga.
Recuerdo que habian dos, una era pequeña y la otra, desde mi perspectiva de niña, me parecía inmensa.
Me daba miedo viajar así.
En esa ocasión la brisa marina no se llevó mi temor.
No tengo ganas de viajar sobre el mar, tengo ganas de viajar y acercarme al mar, no quedarme ahí, solamente viajar y contemplarlo entre ratos.
Caminar en la orilla de la playa, sentarme en la arena y guardar en la quietud de mis ojos sus atardeceres.
Y por supuesto, me encantaría hacerlo contigo…
Despierta
Posteado en Música sobre Mayo 11, 2008 por AleCuando dejo mis zapatos pegaditos a los tuyos, no sé bien
no entiendo bien si estoy construyéndome un futuro
o curándote un pasado pero sé que este cuento no acabó.
Mi padre…
Posteado en Hilvanando, Personal, Vida sobre Mayo 9, 2008 por AleEn algún momento de la vida llegué a pensar en el gusto por escribir como mi padre.
Me encanta cómo escribe.
El escribe con el corazón, pero no con las visceras.
Con él aprendí que no se escribe con coraje. Para escribir y transmitir el mensaje primero hay (había) que meter la cabeza en el congelador y después sentarse a escribir.
Aprendí a conocer y reconocer que hay buenos periodistas, a pesar de que el gremio sea en lo general, corrupto… corrupto… corrupto.
De él aprendí a escribir.
Aprendí a conocer las letras a la par que aprendía a usar una máquina de escribir.
Me encantaba pasar el tiempo en su compañía, sentada en una sillita de madera casi abajo de la que fue la mesa de redacción de una revista de circulación local.
Aún disfruto pasar el tiempo en su compañía, aunque ahora ya no nos sentemos a escribir.
Piropos…
Posteado en De esto y de aquello, Ideas vagas, Vida sobre Mayo 2, 2008 por AleAlguna vez toque el tema de los piropos.
Frente al edificio donde vivo está otro edificio en construcción y desde que despierto se escucha el silbido piropeante de los albañiles que ahì trabajan.
Toda la mañana es lo mismo, no hay mujer que pase en esa acera o en la acera de enfrente, a la que no le silben.
Cuando pienso en la cuestión de los piropos, pienso que es algo muy singular.
Y aunque como alguien me dijo una vez: el acto de piropear es un acto invasivo (y yo diría que en algunas ocasiones hasta repulsivo), también creo que hay de piropos a piropos.
Hay unos que son tan agresivos y que invaden el espacio privado con una violencia tan fuerte, que no quedan ganas ni de recordarlos.
En cambio hay piropos muy bellos, y no creo que dependa tanto del quién lo diga sino del cómo se diga; ni creo que dependa tanto del dónde se diga sino de la intención de las palabras… aunque sin duda a veces ese conjunto del quién, cómo, dónde, cuándo y qué dijo, les da el toque.
Luz de dia
Posteado en Ideas vagas, Personal sobre Mayo 1, 2008 por Aletu piel y mi piel ves que se reconocen
es la memoria que hay en nuestros corazones
Hilvanes VI
Posteado en Frases sobre Abril 20, 2008 por AleEl tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Proverbio japonés
A la orilla de la chimenea
Posteado en Hilvanando, Música, Poemas sobre Abril 19, 2008 por AleY si quieres también puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu dios, tu asesino…
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
Divagando en los hilvanes
Posteado en Hilvanando, Ideas vagas, Personal, Vida sobre Abril 17, 2008 por AleExtraño mirar el mar azul y completamente calmo, como una especie de augurio del sofocante calor.
Y aunque me gusta mirar todo (debería decir casi) lo que mis ojos perciben cotidianamente, es inevitable ciertos extrañamientos.
Creo que lo extraño porque esa calma penetra hasta el alma.
Hoy ha sido el día de las noticias non gratas.
Hoy es un día de esos en el que me hace falta un abrazo profundo. Recibirlo y darlo.
Hoy tengo ganas de llorar hasta quedarme dormida y despertar mañana liberada de la tristeza pensando que mis deseos pueden hacerse realidad. Pensando que con desear la salud de los que quieres se puede lograr.

